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lunes, 24 de julio de 2017

DIANA ELIZABETH


Nada es infinito,
            Más allá

Solo el ojo de Dios.

S.H.

DIANA ELIZABETH    (Capitulo 1)


Entre aquella dualidad tan honda se avivaban
Sus ojos, mirando con voracidad como en búsqueda de algún indicio
De aquellas noches tantas veces repetidas donde el crepúsculo
Fue testigo de sus agitados y salvajes encuentros., pero en ese rostro solo
Cabía indiferencia y que solo era capaz de expresarse en monosílabos.
Nada pesaba más que saberse en la tristeza de tan solo un lánguido recuerdo, o quizás ni siquiera eso…
¿Qué habría pasado? Se preguntaba Iván, ¿dónde estaba exactamente la lógica de su pensamiento? Aún seguía muy enamorado pero todo esto era como deslizarse en un pozo sin fondo, dónde tarde que temprano terminaría por ahogarse…
Sus comentarios incoherentes como que no terminaban de cuajar, sus manotazos al aire todo aquello a veces era insoportable, pero lo superarían…
Y pensar que todo esto sucedió de la noche a la mañana, peor, aún se sentía extremadamente culpable, culpable si, era la palabra. Diana Elizabeth tenía indicios de lucidez y esos momentos eran los que Iván adoraba, aunque solo fueran momentos.
El diagnóstico  del médico psicólogo y psiquiatra reconocido había sido trastorno de la personalidad del tipo A Y C, este tipo de trastorno es asociado  con La desconfianza hacia los demás incluyendo la pareja, así como la ansiedad y siempre temeroso con alguna presencia de conflictos interpersonales e intrapsiquicos, tan grande había sido el trauma que termino por desquiciarla así, tan de pronto. Ese no era su mejor día pues salió al patio muy desaliñada y con esa actitud desconfiada y temerosa, lo miraba y observaba con detenimiento  como para adivinar quizás, quien era.  Iván, le llevaba varias fotografías de su bebe apenas tres años aun a sabiendas que ella no aceptaba aun  al bebe., Desde aquel día de su nacimiento…
Un tanto turbado por sus pensamientos decidió disfrutar esos momentos junto a su aún esposa quien aún en su locura continuaba siendo muy bella esos ojos claros color miel muy claro con sus rizos largos y dorados, su figura esbelta…Diana Elizabeth continuaba siendo una mujer hermosa no cabía duda, pese a sus casi 44., se acercó como siempre con desconfianza pero con mucha curiosidad., y fue entonces que Iván le tendió la mano., acércate Diana te he traído lo que tanto te gusta amor, dijo con voz suave, Diana acostumbraba con frecuencia comer helado de chocolate con almendras y aunque lo tenían prohibido por unos meses Iván deseo complacerla pobrecilla pensaba ahí encerrada todo el día, sin más entretenimiento que ver algunos canales aburridos de televisión, también le llevo dos libros una novela de esas que tanto le gustaban, y un libro de tejido para que se animara y le hiciera alguna prenda a su bebe…El día transcurría tranquilo y Diana se comportaba a la altura estaba contenta luego de su primera desconfianza le pregunto.,
¿Tu porque me dices amor? Y porque me quieres tanto como dices? ¿Acaso  eres familiar mío? Pregunto mirándolo fijamente…Diana, ¿no me recuerdas aun? Diana esbozo una leve sonrisa siempre fue tan sincera y clara, mira le dijo, no sé quién eres, No te recuerdo pero debes ser algún pariente mío pues me cuidas y proteges quizás, un tío, un hermano un primo, que se yo. Mientras me traigas lo que me gusta está de más, pero gracias esta nieve y lo demás esta delicioso ya me simpatizas Iván….Diana Elizabeth Fernández Monroy soy más que tu tío, tu hermano, o un amigo
¡!Soy tu esposo!! El padre de tu hijo Ángel Iván y cariñosamente con suavidad la atrajo  hacia si como queriéndola abrazar pero Diana aún tenía un dejo de desconfianza…Ella se quedó mirándolo en silencio con los ojos completamente abiertos, comento y, si eres mi esposo y tengo un hijo lo cual no creo ¿porque estoy aquí? El medico había advertido fuertemente a Iván no comentar nada del fatal suceso a Diana pues eso redundaría en una regresión tan traumática y retrospectiva de los hechos que podrían desquiciarla completamente….Comprendió de pronto que más  valía controlarse y por ahora tener su boca cerrada, No decirle nada.
Mira Diana te he traído también este vestido y una blusa. inmediatamente ella se los arrebato y fue a probárselos,.  Salió enfundada con  ese atuendo de rosa y violeta que tanto le gustara en aquel aparador pero por las prisas no pudieron detenerse a comprarlo, Iván ¿cómo sabias que este vestido me gustaba tanto? Es precioso me lo quedare puesto el día de hoy, se muchas cosas sobre ti Diana, por ejemplo como te gusta caminar descalza por la playa, la música que te gusta y hasta tu platillo favorito por cierto en la próxima visita te lo traeré y también traeré a un amiguito si me lo permites claro…Diana asintió con la cabeza pues que habría de malo en conocer a un amigo de la persona que la trataba tan bien y decía quererla tanto…
EL día estaba de lo mas agradable la luz del sol iluminaba el espacio como si se tratase de un jardín de algún palacio o algo parecido, las flores emanaban de si su perfume creando un ambiente de multicolores y esencias perfumadas, el pasto verde y los pájaros cantando creando una atmosfera relajada y por demás exquisita. Diana corrió con su vestido nuevo pasearon recorriendo el jardín por unas horas y juntos degustaron la comida que Iván personalmente preparo para Diana ravioles con ensalada cesar y un vino delicado y suave, pan de ajo., Ella estaba encantada luego de su desconfianza paso a portase amable, sí esa era la palabra amabilidad…
Sonó el  timbre el cual era indicativo de que las internas debían regresar al centro, pues las horas de visita permitidas habían terminado,. Diana  querida es hora de retirarme, entonces amor ¿me permites que en mi próxima visita traiga a este amiguito que te comente? Ella asintió con la cabeza y se dieron un abrazo, por momentos ella lo observaba con escrutinio y sonreía. Iván le dio un fuerte abrazo y un beso en la mejilla se alejó discretamente…
Iván sin comentarle nada entre las cosas que le llevo había puesto cinco fotografías del bebe, sin decirle nada, era de los seis meses hasta la fecha tres añitos era tan parecido a Diana su tez clara y ojos de color un bebe sano y hermoso, saco las fotografías y se dispuso a verlas una por una en la tranquilidad de su habitación, en la tercera foto algo llamo su atención y es que ese bebe era igualito a ella se vio al espejo y observo de reojo esa fotografía se quedó muy pensativa …Una pesadez en los parpados y tanta comida que se quedó placida y profundamente dormida.
Algunas veces solía tener pesadillas pero eran tan reales que despertaba bañada en sudor y muy agitada, hoy no era la excepción…
De pronto estaba en un lugar oscuro y frio silencioso se vio a si misma sentada entre muchas lapidas había un búho que cantaba lúgubremente y no le quitaba los ojos de encima, se puso a cavar con sus propias manos las cuales luego de unos minutos estaba ensangrentadas, ella estaba desquiciada cavando desesperadamente como si una gran fuerza interior la empujara a hacerlo,
Logro cavar lo suficiente, empezó a llover copiosamente y ese lodo maloliente y nauseabundo le cubrió parte de sus ropas pero había algo enterrado ahí, algo que parecía un cajón pequeño, ella trato de abrirlo y no pudo en ese instante vio a su derecha había un ser oscuro con capucha negra
No tenía ojos solo cavidades era un esqueleto vestido de negro le tendió algo como un machete ella lo tomo y a pesar del escalofrió que sintió por aquel ser horrible rompió las cerraduras  del cajón, metió sus manos ensangrentadas mientras escuchaba el llanto de un bebe y al tomarlo entre sus brazos el ser descarnado le sonrió diabólicamente al pronunciar la palabra mama, mama repetía mientras se revolvía y al momento se escucharon unas siniestras carcajadas  Diana lanzo un aterrador y  desesperado grito al comprender que era el mismo bebe que había visto en fotos…
En ese instante sufrió un desmayo perdió la noción de las cosas y de toda realidad…







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